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Puertas

Puertas de interior: lacadas, de madera natural o laminadas — cuál elegir y por qué

Cambiar las puertas es la reforma que más cambia una casa por menos obra, y la que más dudas genera: lacadas o de madera, macizas o no, ¿y qué es laminada? Aquí va la diferencia real entre cada tipo, dicha por quien las fabrica, las instala y las ve envejecer.

Por Hermanos Sánchez Soto Carpinteros. Revisado el 14 de octubre de 2026.

Puerta de paso blanca de seis luces con zócalo, fabricada a medida por Hermanos Sánchez Soto Carpinteros

En resumen

  • Lacada: cualquier color, superficie lisa y luminosa, se limpia con un paño. Se raya y se retoca. Es la elección más habitual hoy.
  • Madera natural: calidez, veta, cada puerta distinta. Pide más cuidado y combina peor con un cambio de decoración.
  • Laminada: la más económica y resistente al roce; imita madera muy bien; no se puede lijar ni repintar.
  • Lo que decide el peso, el aislamiento acústico y el tacto no es el acabado, sino el interior de la hoja: maciza, macizada o hueca.
  • En casas antiguas las puertas no miden lo que miden las de tienda. A medida, se fabrican para tu hueco y tu marco, sin recortar ni rellenar.

Primero, lo que hay dentro de la puerta

Antes de hablar del acabado conviene saber de qué está hecha la hoja, porque es lo que determina el peso, el tacto al cerrar y cuánto ruido deja pasar.

Una puerta maciza es madera de verdad de un lado a otro: la más pesada, la más aislante, la más cara, y la que más se mueve con la humedad. Una puerta macizada lleva un alma de tablero aglomerado o de fibras de alta densidad con el acabado encima: pesa, aísla bien, es estable y cuesta bastante menos que la maciza. Es la que más fabricamos. Una puerta hueca lleva un entramado ligero en el interior: barata y liviana, suena a hueco al golpearla y aísla poco.

La recomendación general: macizada para dormitorios y baños, donde el aislamiento importa; maciza cuando la madera vista es el protagonista; hueca solo donde el presupuesto manda y el ruido no importa.

Puertas lacadas: lo que más se pide y por qué

Una puerta lacada es una hoja (normalmente macizada, con superficie de fibras de densidad media) pintada con laca en cabina, en varias capas, con un acabado liso y uniforme.

Lo bueno: se hace en cualquier color, en mate o satinado, con la superficie perfectamente lisa o con fresados y molduras; llena de luz una casa; se limpia con un paño húmedo; y todas las puertas salen exactamente iguales. En una casa que se quiere clara y actual, es la elección natural.

Lo menos bueno: se marca con golpes y arañazos más que una madera con veta que los disimula; y las blancas, con los años y el sol, pueden amarillear ligeramente según la laca. Ambas cosas tienen arreglo: los golpes se retocan y una puerta lacada se puede volver a lacar.

Puertas de madera natural: cuándo compensan

Madera a la vista, barnizada o aceitada. Roble, castaño, nogal, cerezo, pino: cada especie con su color y su veta, y cada puerta ligeramente distinta de la de al lado. Eso es lo que se compra: calidez y carácter.

Aguantan muy bien el uso —la veta disimula roces y golpes— y se pueden lijar y volver a barnizar dentro de muchos años. Son las puertas de las casas de pueblo que llevan cincuenta años funcionando.

Lo que hay que saber: la madera es más sensible a la humedad que un lacado, en una casa muy húmeda hay que elegir bien la especie y el acabado; el tono de la madera condiciona la decoración (cambiar de un salón rústico a uno blanco con puertas de roble oscuro chirría); y cuesta más que una lacada equivalente. Si te gusta la madera, ninguna de las tres cosas te va a importar.

Puertas laminadas: la opción económica que ha mejorado mucho

Una puerta laminada lleva una lámina sintética pegada sobre la hoja, que imita madera, lacado o texturas. Hace años se notaba a la legua; hoy las de buena calidad engañan a mucha gente.

Ventajas claras: es el tipo más económico, la superficie es muy resistente al roce y a la limpieza (perfecta para casas con niños o para alquiler), y no amarillea.

Límites que hay que aceptar: la lámina no se puede lijar ni repintar, así que un golpe profundo se queda; el catálogo de colores es el que hay; y el tacto no es el de la madera ni el de la laca. Para una vivienda de alquiler o para un presupuesto ajustado, es una elección sensata.

Cuándo tiene sentido hacer las puertas a medida

Las puertas de tienda vienen en medidas estándar: alto de 203 centímetros y anchos de 62,5, 72,5 u 82,5 son los más comunes. Si tu casa es de los años setenta para acá y tiene tabiques normales, probablemente valen.

Si tu casa es antigua, de pueblo, o tiene reforma reciente con huecos "a ojo", las puertas no miden eso. Miden 195 de alto, o 210, o 68 de ancho, y a veces cada hueco de la casa es distinto. Ahí tienes dos caminos: recortar puertas estándar (feo, y se pierde el diseño) o rellenar y reducir el hueco (se pierde luz y paso). O fabricarlas a medida para cada hueco, con su marco y sus tapajuntas al tamaño exacto.

A medida también es el camino cuando quieres algo concreto: puertas hasta el techo, correderas empotradas en el tabique, hojas con vidrio a tu diseño, o un fresado que no existe en catálogo.

Correderas de interior: cuándo sí y qué mirar

Una puerta corredera libera el espacio que una abatible necesita para abrir. En baños pequeños, cocinas y pasillos estrechos, cambia la vida.

Hay dos tipos: la que se empotra en el tabique (casete), que desaparece dentro de la pared y necesita obra, y la que corre por fuera sobre una guía vista, sin obra. La empotrada es más limpia; la exterior, más barata y se puede poner en un día.

Lo que hay que mirar: que la guía y los carros sean de calidad (es lo que se estropea), que lleve freno de cierre suave, y que la hoja sea algo más ancha que el hueco para tapar bien. En correderas, el herraje es media puerta.

Preguntas frecuentes sobre este tema

¿Qué puertas de interior duran más?

Las de madera natural bien tratadas: se pueden lijar y renovar. Las lacadas duran mucho y se pueden volver a lacar. Las laminadas resisten muy bien el roce pero un golpe profundo no tiene arreglo.

¿Las puertas lacadas blancas amarillean?

Algunas, ligeramente, con los años y el sol directo, según el tipo de laca. Hoy se usan lacas más estables que antes. Y una puerta lacada siempre se puede volver a lacar.

¿Se pueden cambiar las puertas sin obra?

Sí, en la mayoría de los casos: se sustituye la hoja y, si hace falta, el marco y los tapajuntas, sin tocar el tabique. Las correderas empotradas sí requieren obra; las de guía vista, no.

¿Qué diferencia hay entre puerta maciza y macizada?

La maciza es madera de un lado a otro; la macizada lleva un alma de tablero denso con el acabado encima. La macizada pesa y aísla casi igual, es más estable y cuesta menos. Es la más habitual.

¿Hacéis puertas para huecos de medidas raras?

Sí. Medimos cada hueco de la casa y fabricamos cada puerta, marco y tapajuntas a su medida. Es lo normal en casas antiguas y de pueblo.

¿Quieres cambiar las puertas de casa?

Cuéntanos cuántas son, cómo es la casa y qué estilo te gusta. Venimos a medir, te asesoramos sobre el tipo de puerta y te damos presupuesto sin compromiso.

Lunes a Viernes, 7:00 - 15:00

Cofinanciado por la Unión Europea — Ministerio de Trabajo y Economía Social — Fondos Europeos — Junta de Andalucía
Ayudas públicas recibidas

Este taller artesano, ha obtenido una ayuda de la Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Transformación Económica, Industria, conocimiento y Universidades y la Unión Europea con cargo al Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) para la adquisición de maquinaria que tiene por objetivos un aumento de la capacidad de producción.

Se ha recibido un incentivo de la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía IDEA, de la Junta de Andalucía, por un importe de 18.908,07 euros, cofinanciado en un 80% por la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional, FEDER para la realización del proyecto Ampliación de la capacidad de producción por incorporación de maquinaria con el objetivo de "Conseguir un tejido empresarial más competitivo".

Hermanos Sanchez Soto Carpinteros S.L. ha recibido una ayuda de la Unión Europea con cargo al Programa Operativo FEDER de Andalucía 2014-2020, financiada como parte de la respuesta de la Unión a la pandemia de COVID-19 (REACT-UE), para compensar el sobrecoste energético de gas natural y/o electricidad a pymes y autónomos especialmente afectados por el incremento de los precios del gas natural y la electricidad provocados por el impacto de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania.

HERMANOS SANCHEZ SOTO CARPINTEROS, SL, ha recibido una ayuda de la Unión Europea cofinanciadas al 85% con cargo a fondos del Programa Fondo Social Europeo Plus (FSE+) para Andalucía 2021-2027, y en desarrollo de la Prioridad 1, Empleo, adaptabilidad, emprendimiento y economía social por la contratación indefinida ordinaria de dos trabajadores.