Exterior
Qué madera aguanta el levante y la humedad: carpintería de exterior en la costa de Cádiz
Una pérgola que en el interior de la península dura veinte años, aquí puede estar gris y agrietada en tres si se elige mal la madera o se monta mal. Entre la humedad, el salitre, el sol de agosto y el levante, la provincia de Cádiz castiga la madera como pocos sitios. Esto es lo que hemos aprendido en treinta años poniendo pérgolas, portones y ventanas al aire libre.
Por Hermanos Sánchez Soto Carpinteros. Revisado el 17 de septiembre de 2026.
En resumen
- En exterior no falla la madera: fallan la especie mal elegida, la humedad que se queda dentro y el mantenimiento que nadie hace.
- Para durar sin sustos: maderas de densidad alta y aceite natural (iroko, teca, ipé) o pino tratado en autoclave para uso exterior. Nunca pino o abeto sin tratar.
- El diseño importa tanto como la especie: agua que escurre, testas protegidas, madera separada del suelo y aire alrededor.
- En la costa, el sol degrada tanto como el agua: un lasur con protección UV cada uno o dos años es el mantenimiento realista.
- La madera de exterior cambia de color y de aspecto con los años. Eso no es un defecto: es lo que hace. Lo que no debe hacer es pudrirse.
¿Por qué la madera dura tan poco en la costa de Cádiz?
Por cuatro cosas que aquí se juntan. Humedad ambiental alta casi todo el año, que mantiene la madera con agua dentro. Salitre, que en primera y segunda línea de playa se deposita en la superficie y acelera cualquier deterioro. Sol muy fuerte, que rompe la lignina de la capa exterior: por eso la madera se vuelve gris y se abre en pequeñas grietas. Y el levante, que seca de golpe lo que la humedad había hinchado: ese ciclo de hinchar y contraer es lo que raja y lo que afloja las uniones.
Ninguno de los cuatro es un problema si la madera está bien elegida y bien puesta. Todos lo son si no.
Qué maderas aguantan de verdad en el exterior
Hay dos caminos: maderas que resisten por naturaleza y maderas que resisten porque se han tratado. Los dos funcionan; el error es usar una madera de interior y esperar que aguante fuera.
- Iroko: nuestra opción habitual para pérgolas, portones y ventanas. Densa, con aceites naturales, muy estable y a un precio razonable frente a la teca. Con el tiempo pasa de un tono miel a un marrón más oscuro, o a gris si no se protege.
- Teca: la referencia en exterior por su aceite natural y su estabilidad. Muy duradera, muy cara. Para mobiliario de exterior y detalles, más que para estructuras grandes.
- Ipé y otras tropicales densas (cumarú, elondo): durísimas y casi inmunes a la humedad. Ideales para tarimas y suelos de exterior; pesadas y exigentes de trabajar para estructuras.
- Pino tratado en autoclave (clase de uso 4): pino impregnado a presión con protector, apto incluso en contacto con el suelo. La opción económica para pérgolas y vallas si se acepta un aspecto más rústico y algo más de movimiento.
- Castaño: madera nacional con buena resistencia natural, tradicional en exteriores del norte. Menos habitual aquí, pero válida.
- Lo que NO: pino o abeto sin tratar, haya, tableros aglomerados o MDF de interior. Fuera se hinchan, se pudren o se deshacen en pocas temporadas.
El diseño importa tanto como la madera
Con la mejor madera del mundo, una pérgola mal diseñada se pudre. Casi siempre por el mismo motivo: agua que se queda parada en algún sitio. Estas son las reglas que aplicamos en el taller y en la obra:
- Que el agua escurra: superficies con pendiente, sin cazoletas ni rincones donde se acumule.
- Testas protegidas: el extremo del corte de una viga absorbe agua como una esponja. Se tapa, se sella o se remata para que no beba.
- Madera separada del suelo: los pilares nunca apoyan directamente en la solera. Van sobre herraje metálico elevado, con aire debajo.
- Herrajes de acero inoxidable o galvanizado en caliente: en la costa, un tornillo normal se oxida y mancha la madera en meses.
- Uniones que dejan respirar: la madera va a moverse. Las uniones se diseñan para que ese movimiento no las rompa.
Lasur o barniz: cómo se protege la madera de exterior
Aquí hay un malentendido que cuesta caro: barnizar una pérgola como si fuera un mueble. Un barniz de interior forma una película rígida; con el sol y el movimiento de la madera esa película se cuartea, entra el agua por las grietas, y al año hay que lijar todo hasta la madera para volver a empezar.
Para exterior se usa lasur: un protector que penetra en la madera en vez de formar película, con filtro UV y fungicida. Se aplica, se deja envejecer, y cuando pierde tono se limpia y se vuelve a dar una mano encima, sin lijar. Es un mantenimiento que cualquiera puede hacer.
La alternativa es no proteger y dejar que la madera grisee de forma natural. Es válida con especies duraderas (iroko, teca, ipé) y da un aspecto muy bonito; solo hay que aceptar que el color va a cambiar y que la superficie se va a abrir un poco.
Cuánto mantenimiento tiene de verdad
Depende de la madera, de la orientación y de lo cerca que esté del mar. Lo realista en nuestra zona:
Con lasur: revisar cada año y dar una mano cada uno o dos años, más a menudo en las caras que dan al sur y al levante. Una tarde de trabajo para una pérgola normal.
Sin protección, con madera duradera: limpiar de vez en cuando y revisar herrajes. La madera grisea y punto.
Lo que no es realista: ponerla y olvidarse quince años. Ninguna madera al aire libre aguanta eso en la costa. El aluminio sí, y por eso hay quien lo elige; pero el aluminio no da sombra fresca ni calidez, y no es lo que la gente viene a buscar a una carpintería.
Pérgolas, portones y ventanas: lo que cambia en cada caso
No es lo mismo una estructura que una pieza que abre y cierra.
En pérgolas y porches manda la estructura: sección de vigas suficiente, uniones bien resueltas, agua que escurre. La especie puede ser iroko o pino tratado según presupuesto y estilo.
En portones de entrada y puertas de exterior manda la estabilidad: una hoja grande que se tuerce medio centímetro deja de cerrar. Aquí vamos a madera densa y estable, hoja bien armada y herrajes sobredimensionados. Y protección en todas las caras, también la que no se ve.
En ventanas de madera manda la estanqueidad: perfil bien diseñado, juntas, vidrio adecuado, y un mantenimiento que en ventanas es más fino que en una pérgola. Bien hechas y bien cuidadas duran décadas; hay ventanas de madera de cien años funcionando en los pueblos de la provincia.
Preguntas frecuentes sobre este tema
¿Qué madera me recomendáis para una pérgola cerca de la playa?
Iroko si buscas durabilidad y buen aspecto a un precio razonable; pino tratado en autoclave si el presupuesto manda. Y en ambos casos, diseño que evacúe el agua y herrajes inoxidables.
¿La madera de exterior se pudre?
Se pudre la madera que se queda húmeda mucho tiempo. Con una especie adecuada, agua que escurre y aire alrededor, no. La mayoría de pudriciones que vemos vienen de pilares apoyados en el suelo o de testas sin proteger.
¿Barnizo o doy lasur a mi pérgola?
Lasur. El barniz forma una película que se cuartea con el sol y luego hay que lijar todo. El lasur penetra, protege del UV y se repone con una mano encima, sin lijar.
¿Cada cuánto hay que tratar la madera de exterior en Cádiz?
Con lasur, una mano cada uno o dos años, antes en las caras al sur y al levante. Si dejas la madera grisear sin tratar, basta con limpiar y revisar herrajes.
¿Hacéis pérgolas a medida fuera de Medina-Sidonia?
Sí, en toda la provincia de Cádiz y también en Sevilla y Málaga. Medimos en tu casa, fabricamos en el taller e instalamos nosotros.